Todo pasajero adulto puede viajar en trayectos intermunicipales con un menor hasta de 2 años sin pagar tarifa alguna por este, siempre y cuando el menor viaje en sus brazos y no ocupe un asiento, en caso que viaje más de un menor por adulto se cobrara el valor como tiquete niño.
Todo menor de edad desde los 3 años deberá ocupar un asiento individual y pagará tiquete. Los menores de edad entre los 3 y los 12 años no podrán viajar sin el cuidado o supervisión de sus padres o un adulto responsable.

Los menores de edad de dieciséis (16) años en adelante podrán viajar solos en nuestras rutas, previa autorización de sus padres o acudientes, según formato que la empresa TRANSUR S.A suministra para su diligenciamiento adjuntando copia de su registro de nacimiento o fotocopia de su tarjeta de identidad.
Los menores de edad deberán portar su documento de identidad de acuerdo con su edad:
De 0 a 7 años: Registro Civil de Nacimiento, de 7 a 18 años: Tarjeta de identidad o NUIP.
Los menores de 10 años de edad no podrán ocupar los asientos 1, 2, 3 y 4, ubicados en la primera fila detrás del conductor.

Será responsabilidad de quien firma el formato de autorización, la persona por él designada para recoger el menor de edad en el lugar de destino. Para ello se deberá indicar nombre completo, número de identificación y teléfono de contacto. En caso de no presentarse la persona autorizada el menor será puesto a disposición de las autoridades competentes. Las autorizaciones para el transporte de menores de edad sin acompañante serán válidas por un (1) solo viaje, de terminal a terminal y únicamente en horarios diurnos.

Será responsabilidad de quien que firma el formato de autorización, declarar cualquier enfermedad o lesión que padezca el menor, los cuidados que requiere durante el viaje, en cuanto estén al alcance del transportador, así como los riesgos específicos que para él implicaría el desplazamiento, a efectos de demostrar la preexistencia de tales circunstancias y poder adoptar las medidas preventivas pertinentes, incluida la eventualidad de denegar la prestación de dicho servicio. 

En los términos del artículo 992 del Código de Comercio, el transportador puede exonerarse, total o parcialmente, de la responsabilidad derivada de la inejecución, la ejecución defectuosa o tardía de sus obligaciones, entre otras causas, cuando acredite la ocurrencia de un suceso constitutivo de caso fortuito y fuerza mayor, como un naufragio, un terremoto, obra exclusiva de terceras personas, culpa exclusiva del pasajero, lesiones orgánicas o enfermedad anterior al viaje, que no hayan sido agravadas con hechos imputables al transportador cuando acredite haber tomado las medidas necesarias para evitar el daño o que le fue imposible tomarlas, los actos de autoridad ejercidos por un funcionario público, etc., en razón a que en circunstancias ordinarias, no resulta factible contemplar con antelación su acaecimiento, y a la imposibilidad de evitar su ocurrencia y superar sus consecuencias.